Ansiedad y ataques de pánico
Esa sensación de que algo malo va a pasar, el pecho apretado, la cabeza que no para nunca.
Psicoterapia para adultos y adolescentes · Caballito, CABA
Soy Lic. Camila Duarte, psicóloga. Acompaño a personas que están atravesando un momento difícil, sin apuro y sin respuestas hechas. La primera entrevista es sin cargo.

Lic. Camila Duarte
Psicóloga · M.N. 68.412
Alcanza con que algo le esté pesando más de lo que puede solo. Estos son algunos de los motivos por los que la gente llega al consultorio.
Esa sensación de que algo malo va a pasar, el pecho apretado, la cabeza que no para nunca.
Cuando cuesta levantarse, nada entusiasma como antes y ni siquiera encuentra bien el motivo.
La muerte de alguien querido, una separación, un trabajo que se terminó. Poner en palabras alivia.
Discusiones que se repiten siempre igual, distancia, la sensación de no ser escuchado.
Sentir que nunca alcanza, esa voz interna que exige, la dificultad para decir que no.
Agotamiento, insomnio, la cabeza puesta en la oficina también los domingos a la tarde.
¿No se ve reflejado en ninguno? También está bien. Escríbame igual y lo charlamos.

años acompañando a personas en Caballito
No tengo una respuesta lista para lo que le pasa, y desconfíe de quien se la ofrezca. Lo que sí tengo es un espacio donde puede hablar sin que nadie lo juzgue, lo apure ni le diga qué tiene que sentir.
Mi trabajo es escucharlo con atención y ayudarlo a entender qué le está pasando, para que sea usted el que pueda decidir con más claridad.
Si está pasando un momento de ansiedad, pruebe esto antes de seguir leyendo. Apoye los pies en el piso, afloje los hombros y siga el círculo con la respiración: cuatro tiempos para tomar aire, siete para sostenerlo y ocho para soltarlo.
No reemplaza a nada ni cura nada. Es un truco simple que baja las pulsaciones y le devuelve unos segundos para pensar.
Cuando quiera
Un mensaje por WhatsApp contándome en dos líneas qué lo trae. No hace falta que sepa explicarlo bien: para eso estamos.
La primera entrevista es sin cargo. Charlamos con calma, usted ve si se siente cómodo y yo le cuento cómo podríamos trabajar.
Si decide seguir, nos vemos una vez por semana, siempre el mismo día y a la misma hora. Ese lugar queda guardado para usted.

Un lugar tranquilo y con luz natural en Av. Rivadavia 4900, 3º B — Caballito, CABA. A dos cuadras del subte, con la sala de espera separada para que nunca se cruce con nadie.
Desde su casa o desde donde esté, en el país o en el exterior. Funciona igual de bien: lo único que hace falta es un rato a solas y buena señal.
Horarios
Lunes a viernes, de 9 a 20 h
Sábados por la mañana con turno
Confidencialidad
Todo lo que se habla queda entre nosotros.
Sin excepciones y sin plazos.
Llegué sin saber muy bien qué me pasaba y me fui entendiendo de a poco. Nunca sentí que me apuraran.
Después de la separación no podía sola. Un año más tarde soy otra persona, y lo digo en serio.
Iba a probar tres encuentros y me quedé dos años. Fue la mejor decisión que tomé en mucho tiempo.
Mi hijo adolescente no quería ni escuchar la palabra psicóloga. Hoy va solo y contento.
Las videollamadas me salvaron: viajo mucho por trabajo y nunca perdí la continuidad.
Aprendí a poner límites sin sentirme culpable. Parece poca cosa y me cambió la vida entera.
Llegué sin saber muy bien qué me pasaba y me fui entendiendo de a poco. Nunca sentí que me apuraran.
Después de la separación no podía sola. Un año más tarde soy otra persona, y lo digo en serio.
Iba a probar tres encuentros y me quedé dos años. Fue la mejor decisión que tomé en mucho tiempo.
Mi hijo adolescente no quería ni escuchar la palabra psicóloga. Hoy va solo y contento.
Las videollamadas me salvaron: viajo mucho por trabajo y nunca perdí la continuidad.
Aprendí a poner límites sin sentirme culpable. Parece poca cosa y me cambió la vida entera.
Llegué sin saber muy bien qué me pasaba y me fui entendiendo de a poco. Nunca sentí que me apuraran.
Después de la separación no podía sola. Un año más tarde soy otra persona, y lo digo en serio.
Iba a probar tres encuentros y me quedé dos años. Fue la mejor decisión que tomé en mucho tiempo.
Mi hijo adolescente no quería ni escuchar la palabra psicóloga. Hoy va solo y contento.
Las videollamadas me salvaron: viajo mucho por trabajo y nunca perdí la continuidad.
Aprendí a poner límites sin sentirme culpable. Parece poca cosa y me cambió la vida entera.
Llegué sin saber muy bien qué me pasaba y me fui entendiendo de a poco. Nunca sentí que me apuraran.
Después de la separación no podía sola. Un año más tarde soy otra persona, y lo digo en serio.
Iba a probar tres encuentros y me quedé dos años. Fue la mejor decisión que tomé en mucho tiempo.
Mi hijo adolescente no quería ni escuchar la palabra psicóloga. Hoy va solo y contento.
Las videollamadas me salvaron: viajo mucho por trabajo y nunca perdí la continuidad.
Aprendí a poner límites sin sentirme culpable. Parece poca cosa y me cambió la vida entera.
Publicados con autorización de cada persona y solo con la inicial del nombre. Cuidar la intimidad de quien confía no es un detalle: es el trabajo.
Si le quedó alguna sin responder, escríbame y se la contesto sin compromiso, aunque después decida no empezar.
Es una charla, nada más que eso. Usted me cuenta lo que tenga ganas de contar, yo le hago algunas preguntas y sobre el final le digo con franqueza si creo que puedo ayudarlo. Es sin cargo y no lo compromete a nada.
Escríbame por WhatsApp y coordinamos la primera entrevista. Es sin cargo, dura una hora y no lo compromete a nada.